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Historia

En el año 1978, siendo Rafael Pérez Sierra el Director General de Teatro y Espectáculos del Ministerio de Cultura, se convocan en Almagro las primeras Jornadas de Teatro Clásico Español, una reunión de personalidades relacionadas con el teatro en diversos campos que abarcan desde la crítica hasta la creación poética. Las Jornadas fueron convocadas con el objetivo de paliar la separación existente entre la escena y el mundo académico, así como para dar continuidad a las representaciones estivales que tenían lugar en el Corral de Comedias. Pero sobre todo para revitalizar el teatro clásico español y salvarlo del rechazo del público y de la crítica progresista.

Por otra parte, el descubrimiento del Corral de Comedias, edificio declarado en 1955 Monumento Histórico-Artístico, así como su restauración entre los años 1953 y 1962, fue un hecho fundamental para situar la celebración de las Jornadas de Teatro Clásico, en Almagro.

Paralelamente a las Jornadas se llevaron a escena tres representaciones en tan emblemático espacio escénico: Medora de Lope de Rueda, por la compañía de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD), La estrella de Sevilla de Lope de Vega, dirigida por Alberto González Vergel y El despertar a quien duerme de Lope de Vega, bajo la dirección de José Luis Alonso, además de Las danzas españolas de los Siglos XVI, XVII y XVIII, dirigidas por Gregorio Paniagua.

El éxito de las Jornadas y de las representaciones fue tal, que solo un año después dieron lugar al Festival de Teatro Clásico de Almagro. El eje sobre el que giraban las representaciones siguió siendo el Corral de Comedias, pero a partir de 1980, de los 15 espectáculos programados, 5 se repartieron en otros espacios.

La celebración en 1981 del tricentenario de la muerte de Calderón de la Barca, dotó al Festival y a las Jornadas de una mayor significación, puesto que se convirtieron en eje vertebrador de la conmemoración y aumentó considerablemente el número de espectadores.

Durante 1982 se diseña la estructura que ha llegado hasta nuestros días, planteándose la necesidad de crear un auténtico Festival, dándole entidad y proyección internacional. Se configura un Patronato, se nombra por primera vez a un director profesional que se encarga de la gestión del Festival – César Oliva – y el certamen pasa a denominarse Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

En 1984, con la creación del INAEM y gracias a la implicación del Director General de Música y Teatro, José Manuel Garrido, y a una mayor participación de instituciones regionales y locales, al Festival se le dio un impulso económico definitivo.

Como consecuencia del impulso recibido por el Festival y de la importancia y proyección que va adquiriendo, nace en Almagro la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) inspirada por el Festival y para seguir regulando la puesta en escena de los autores del Siglo de Oro. Desde el primer momento Festival y Compañía se dan la mano, tienen objetivos comunes y un mutuo reconocimiento, se complementan y trabajan juntos con coherencia y cohesión, por los clásicos. En 1986 el proyecto puesto en marcha por Adolfo Marsillach se consolida y tras dos años de representaciones en el Claustro de los Dominicos y ocho más en el escenario habilitado en la Plaza de Santo Domingo, la CNTC establece su sede veraniega en el espacio Hospital de San Juan a partir de 1994.

Otro hito cultural que tiene lugar gracias al Festival es el Museo Nacional del Teatro. En 1989 se establece Almagro como sede del museo dedicado a la historia del teatro, a raíz de la existencia del Festival en dicha localidad, y una vez finalizada la construcción del edificio situado en la Plaza Mayor, se inaugura el museo, coincidiendo con la XIII Edición del Festival, bajo la dirección de Andrés Peláez Martín, con una exposición temporal dedicada al teatro en la España del Siglo de Oro. Desde el 2004 el Museo se ubica en los Palacios Maestrales.

El Festival se ha ido internacionalizando progresivamente hasta alcanzar un alto grado de excelencia, poniendo a disposición del público un mapa diversificado de miradas clásicas y contemporáneas sobre el teatro Barroco.

A ello ha contribuido sin lugar a dudas, la creación en el año 2010 de la Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que además de dotar al Festival del imprescindible marco jurídico del que carecía, facilita nuestra participación en circuitos internacionales y el apoyo de nuevas instituciones nacionales e internacionales, gracias a la firma de nuevos convenios. Por otra parte, desde la Fundación se han creado dos certámenes internacionales que a día de hoy son reconocidos a nivel mundial: Certamen Internacional Almagro Off, destinado al apoyo de los directores noveles con la creación contemporánea, al promoción de nuevos lenguajes y propuestas innovadores con respecto a los clásicos y Certamen Internacional Barroco Infantil, creado para favorecer la creación escénica de obras dramáticas destinadas al público infantil.

Un total de nueve directores de prestigio han asumido el reto, el compromiso y la responsabilidad de dirigir el Festival desde sus inicios hasta la actualidad: César Oliva, Rafael Pérez Sierra, Francisco José Mayans, Juan Pedro de Aguilar, Amaya de Miguel, Luciano García Lorenzo, Emilio Hernández y Natalia Menéndez.

Gracias a los premios impulsados por el Festival, compañías y artistas de prestigio internacional han visitado Almagro y han contribuido a difundir la belleza y la importancia de nuestro patrimonio Barroco. Primero fueron los denominados Premios Ágora, que posteriormente pasaron a ser Premios Festival de Almagro en el año 2001, que galardonaron entre otros muchos a la Comédie Française, Miguel Narros o la Royal Shakespeare Company. A partir del 2005 se transformaron en Premios Corral de Comedias que han recibido, entre otros, Michel Piccoli, Vanessa Redgrave, Norma Aleandro, Declan Donellan, José Carlos Plaza, Francisco Nieva, Nuria Espert, La Schaübuhne de Berlín, Julia Gutiérrez Caba, José Luis Gómez o Concha Velasco.

En las ediciones más recientes, una media de más de 50.000 personas, acuden cada año al Festival para asistir a representaciones, disfrutar de exposiciones, eventos y entregas de premios o asistir a talleres, conferencias, encuentros, jornadas u otras actividades.

El Festival ha realizado importantes labores de rehabilitación y recuperación de espacios emblemáticos de la ciudad para la puesta en valor de su Patrimonio Histórico-Artístico. Actualmente se utilizan para representaciones, encuentros, exposiciones, talleres u otros eventos, en torno a 19 espacios diferentes.

Gracias al Festival Internacional de Teatro Clásico, la ciudad entera de Almagro se transforma en un gran teatro del mundo, cobrando vida y luz barroca e impregnando cada rincón de emociones, cultura, sabiduría y versos.

El Festival ha sido y sigue siendo un motor fundamental para la revitalización del teatro clásico; su fortaleza, su continuidad y la línea ascendente de su trayectoria a lo largo de cuatro décadas, han hecho del Festival uno de los más emblemáticos e importantes del mundo de su especialidad, un referente ineludible y punto de encuentro de creadores, estudiosos y público, de muy diversas edades, nacionalidades e inquietudes.

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