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Ermita de San Pedro

Las Ermitas de Almagro

Las Ermitas son piezas serias y humildes, que imprimen carácter y diversidad, al riquísimo mapa arquitectónico de la Ciudad de Almagro, declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1972.

En torno a las Ermitas, el Festival Internacional desarrolla, desde el año 2007, una constelación de propuestas escénicas, devolviendo a estos edificios religiosos, el poder aglutinador de vida social, del que ya gozaron en los siglos XVII, XVIII y XIX, y sobretodo despertando el interés por las artes escénicas en los barrios en los que se ubican. Gracias a las representaciones de teatro de calle y a las proyecciones de cine al aire libre, bajo el estrellado cielo de La Mancha se reúne un público numeroso y de todas las edades, para disfrutar durante el Festival del teatro y el cine con entrada libre.

Ya en su origen, Almagro estaba organizado en diversos barrios y en cada uno de ellos fue construida una ermita que estaba mantenida y cuidada por los propios vecinos. Su desarrollo se debe principalmente al auge del culto a las imágenes y a las reliquias, durante la Edad Media y toda la Edad Moderna, y también al resurgir de la religiosidad popular en el período de la Contrarreforma.

Desde el punto de vista arquitectónico, las Ermitas responden a diferentes tipologías. En su construcción se empleaban habitualmente materiales de clara tradición popular, como tierra, piedra y madera, elementos que permiten diferenciar el momento histórico de la construcción de cada una de ellas. Su financiación y manutención estaba basada principalmente en la limosna, en el mecenazgo o en herencias que las distintas devociones recibían.

Ermita de San Pedro

La originaria Ermita de San Pedro fue destruida a inicios de la Guerra Civil española (1936). En la explanada donde durante mucho tiempo se mantuvieron los restos, se construyó la ermita que hoy en día podemos contemplar, siguiendo las directrices del arquitecto Miguel Fisac y cuya inauguración se celebró en 1983.

El edificio presenta en la actualidad una nave principal, a la cual se le adosa el resto de dependencias religiosas. Destaca por su sencillez y por recoger la esencia de las construcciones religiosas de carácter popular, es contundente y serena, siendo su elemento decorativo más destacable el empleo de hormigón blanco, fraguado en encofrado flexible, en el porche de entrada, precisamente un elemento característico del arquitecto manchego que puso en pie esta Ermita. Además, desde su construcción en los años 80 hasta nuestros días, la Ermita de San Pedro ha ido evolucionando y mejorando su aspecto y su estructura.

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