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Corral de Comedias

Digo que por el año pasado de 1628 yo trate con elayuntamiento desta villa de haçer en ella un corral de comedias para el adorno della con prohibición que otro ningún vezino ni forastero no pudiese haçer otro, y se me dio liçençia por el ayuntamiento para ello (...)
Leonardo de Obiedo

El Corral de Comedias de Almagro es el único ejemplo de teatro del siglo XVII de esta tipología, íntegramente conservado, ya que sigue manteniendo en la actualidad la estructura original de los Corrales de Comedia del Siglo de Oro.

Fue redescubierto en 1954 y declarado Monumento Histórico Artístico solo un año después. El día 27 de Marzo de 1955 recuperó su actividad teatral con la representación de dos entremeses de Miguel de Cervantes.

Durante los años 50 el Corral de Comedias albergaba en su interior una taberna llamada Posada de las Comedias. El tabernero que por entonces la regentaba decidió acometer una obra de mejora, sin imaginar siquiera que en uno de los rincones de su taberna encontraría un tesoro. En el interior de una de las pajareras situadas en la parte izquierda del patio, donde hubo un fuego manchego, el tabernero encontró una baraja española pintada a mano. Tras poner el hallazgo en conocimiento del Ayuntamiento, se supuso que allí pudiera haber existido un Corral de Comedias y se iniciaron las obras.

Gracias a las diversas acciones iniciadas en 1954 para su conservación y restauración, el edificio se mantiene intacto. La última intervención fue llevada a cabo entre los años 2003 y 2004, que entre otras cosas, permitió la modernización tecnológica del espacio, que actualmente tiene un aforo de 281 espectadores.

El Corral de Comedias fue el punto de partida y sigue siendo el eje central en torno al cual gira el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Los textos clásicos brillaron de nuevo bajo las estrellas de su espectacular patio, desde que en 1978, la Universidad de Castilla-La Mancha decidiera celebrar unas Jornadas de Teatro Clásico acompañadas de tres representaciones.

Este emblemático edificio barroco es sin duda la joya más preciada de todos los espacios históricos que la asombrosa Villa de Almagro pone a disposición del Festival. Es incomparable la emoción que provoca, traspasar la puerta del Corral de Comedias y entrar en el patio, rodeado de los 54 pies rectos, de madera color almagre, sobre los que el edificio se sustenta. El visitante contemporáneo puede pisar su zaguán empedrado, donde cantos rodados dibujan la Cruz de Calatrava, como lo hicieron las damas y caballeros de antaño. Al alzar la vista o al recorrer el espacio, será capaz de imaginar todas las historias de capa, daga y espadas que tuvieron lugar dentro de este recinto mágico. Historias divertidas o amargas de gente llana y de comerciantes, de militares, poetas y mosqueteros, ocurridas durante siglos enteros delante y detrás de los palcos laterales de los dos pisos.

“Nuestro” Corral de Comedias fue construido en 1628 por Leonardo de Oviedo, en el patio de un antiguo mesón, motivo por el cual sus elementos arquitectónicos responden a su doble funcionalidad, como mesón y como teatro. Su estructura posee connotaciones con las casas islámicas y con las casas labriegas de finales del XVII, como puede observarse en las galerías abiertas al interior del patio con ventanas de dependencias, que servían de aposentos durante la representación teatral y a su vez de alcoba a los viajeros.

Actualmente alberga una intensa actividad teatral a lo largo de todo el año y es sin duda uno de los puntos turísticos más aclamados del panorama cultural español.

Un espacio absolutamente único que desde el siglo XVII hasta el XXI ha visto palpitar, en sus entrañas vivas, la fiesta del teatro.

 

Voz y alma del Corral de Comedias:

Venís a verme,
a ver las galas
que antaño me vistieron.
Las voces que he guardado.
Los gestos que envolvieron
humanos sentimientos
de gentes que anduvieron
caminos polvorientos.
Venís a verme,
buscando... ¿Qué buscáis?
Escondo en esta farsa
temblores de verdades
con ojos, que no pasan.
¡Mirad! Mirad más hondo.
¡Oíd! Oíd la danza
de cien soñados potros,
que pintan en el aire
las máscaras que escondo:
ancladas desde siempre,
creando realidad en vuestros ojos.

Manolita Espinosa

 

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